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Informe especial
Los chefs crudívoros pregonan una alimentación saludable y amigable

Bajo el lema de mejorar la calidad de vida, los seguidores de esta tendencia culinaria proponen dejar de cocinar los alimentos para conservar todos sus nutrientes, asegurando que su ingesta brinda vitalidad y rejuvenece.

De acuerdo a nuestra cultura, la mayoría de los alimentos se cocinan antes de ingerirse. Y cambiar los hábitos no es cosa de todos los días. Sin embargo, la tendencia culinaria de “raw food” (“comida cruda”) sigue en aumento, convirtiéndose en una rama gastronómica que deja las costumbres tradicionales de la cocina de lado.

Bajo el lema de mejorar la calidad de vida, los amantes de esta ¿moda pasajera? proponen dejar de cocinar los alimentos para conservar todos sus nutrientes, asegurando que su ingesta llena de vitalidad y rejuvenece.

De esta manera, no se consume nada muerto, nada animal ni cocinado, siendo su eje la ingesta de alimentos crudos, frescos y sin procesos industriales. Estos suministros no son sometidos a procesos de cocción o tratamiento de ningún tipo, y están en constante desarrollo y expansión energética.

Verduras de estación, frutos secos, nueces, especias, hojas verdes y algas son ingredientes esenciales de una corriente que apela a métodos como la germinación y la fermentación, y hasta tiene sus utensilios y herramientas fetiches como el horno deshidratador, que quita la humedad a baja temperatura y es ideal para preparar panes, masas y crackers (galletitas) sin cocción.

 

CULTURA RAW.

Bajo el eslogan “somos lo que comemos”, esta rama gastronómica afirma que no se trata sólo de ingerir elementos del reino vegetal que no hayan sido cocinados, sino de pensar la comida como un elemento de sanación, de obtención de energía y de búsqueda de una larga vida libre de enfermedades de la sociedad industrial moderna.

Buscando lo orgánico y lo producido localmente, la vida raw se jacta de preparar sus jugos, de activarlas semillas y frutos secos de distintas clases, y de obtener leches y productos fermentados. Además, es común el consumo de pasto de trigo y micro jardines de alfalfa, al que se le confieren cualidades curativas muy potentes.

Los crudívoros evitan someter a los alimentos a más de 40º C o 45º C, sino que los "disecan", un tratamiento que imita la temperatura del sol y que lleva muchas horas.

Argumentando que la cocción no aumenta el valor nutritivo del alimento, esta tendencia se jacta de simplificar los tiempos de preparación, debido a que se ahorran tiempos de cocción y digestión.

 

ALIMENTACIÓN VIVA.

Los licuados de apio y manzana, son las bebidas pilares de la alimentación viva. Mientras que para hacerlos más nutritivos y quedar satisfechos, se les agrega maca, polen o espirulina (energizantes naturales).

Si se trata de licuados de leche, el objetivo es suplantar la de vaca: los crudívoros recomiendan preparar leche de semillas y almendras.

Algunos ejemplos de platos y preparaciones típicas de este tipo de alimentación pueden ser las leches de semillas o nueces, las ensaladas de hojas verdes aderezadas con brotes de semillas, espaguetis de vegetales cortados en espirales , y los arrollados de algas y hojas verdes.

Asimismo, se pueden elaborar diversos postres vivos: helados, tortas de chocolate, tartas de frutas, bombones, trufas, granolas, barritas de semillas y yogures de almendras, entre otros.

 

UN ESTILO DE VIDA.

Si bien se remarca que ser crudívoro no es sencillo, los adeptos aseguran que la dieta de la no-cocción trae beneficios increíbles, y que lo único que cuesta es dar el primer paso.

En efecto, sin utilizar carnes y lácteos de origen animal, ni harina, y sin cocinar los alimentos, los chefs “crudívoros” coinciden en que se logran platos sabrosos, muy sanos, amigables con la tierra y agradables a la vista.

Adriana Nielsen, directora del Raw Club Organic, señaló que “la idea es que el alimento sea tu medicina”. En ese sentido, manifestó que “se mantienen intactas todas las propiedades de los alimentos”. Y enfatizó: “Si comés el 70% de tu dieta cruda, no vas a necesitar ir al médico. El organismo se restablece. Es el hospital del futuro”.

En tanto, Mariano Caino, maestro de alimentación viva y y vegana de Consciencia Viva, subrayó que cuando los alimentos se cocinan a más de 44º C se destruyen sus enzimas y se pierde más del 80% de los nutrientes esenciales que necesita nuestro cuerpo. “Cuanto más dure la cocción, mayor sea la temperatura y más numerosas sean las mezclas entre alimentos, menor serán los nutrientes que prodremos obtener y menos energía nos quedará a nosotros”, aseveró.

A su vez, ponderó que “los alimentos crudos nos transfieren sus cargas bioeléctricas, potenciando de este modo nuestra energía y vitalidad”.

Asimismo, remarcó que ser crudívoro no sólo implica comer sano, sino que es un compromiso con el planeta. “Los alimentos vivos recién cosechados, de procedencia orgánica y en su punto óptimo de maduración poseen más energía que los que han sido almacenadosen diferentes lugares; por ejemplo, en cámaras frigoríficas o en galpones donde quedan a la espera de ser consumidos”, especificó.

Sosteniendo que dedicarse a la alimentación “raw” debe ser por puro placer, el chef Máximo Cabrera que comanda el restaurante Kensho de cocina vegana y orgánica, indicó que el verdadero alimento vivo es el que ha sido fermentado. “La humanidad no hubiera llegado hasta acá sin los fermentados: el pan, el vino, el yogur y el queso. Al dejar de comer fermentados y abusar de los ácidos, estás a merced de las enfermedades degenerativas. Empezás a contaminar tu cuerpo", comentó.

Por otra parte, remarcó la necesidad de transmitir esta iniciativa: “Las recetas están pensadas para lograr una buena nutrición que repare, desarrolle y alimente naturalmente al cuerpo y a su energía”, explicó.

En tanto, Barbara Schoffel, quien está al frente de Picnic (Florida 102), un oasis veggie en pleno microcentro porteño, y lleva adelante Cocina Consciente (www.cocinaconsciente.com.ar), que ofrece clases, catering y viandas con varias opciones de alimentación viva, destacó que la cocina crudívora es una forma de alimentación responsable y sana. “Los platos crudívoros también pueden ser gourmet. La presentación es un elemento clave para transmitir esta rama culinaria”, dijo. Y agregó: “Las recetas son saludables, no pierden sabor, respetan las texturas y son alegres”.

 

CAMBIO DE HÁBITOS.

La transición desde la alimentación cocida y procesada a alimentos vivos, vegetales y orgánicos debe ser gradual para no acelerar el proceso de desintoxicación natural del organismo.

La misma debe realizarse paulatinamente bajo el monitoreo de un profesional, porque aquellos que quieran sumarse a la cultura gastronómica “raw” deberán alterar sus hábitos alimenticios, adoptar nuevas prácticas para generar alimentos vivos y conocer lugares donde conseguir provisiones de origen orgánico.

Entre las pautas primarias para convertirse en crudívoro está el introducir nuevos vegetales orgánicos de producción local, acompañar los alimentos que habitualmente se cocinan con hojas verdes y tratar que en todas las comidas del día haya algún alimento vivo.

Asimismo, la ingesta de la fruta fresca en el desayuno, y la disminución gradual del consumo de los alimentos adictivos (harinas blancas, azúcar blanca, quesos, enlatados, alimentos procesados con aditivos químicos, gaseosas y aguas saborizadas, entre otros) son esenciales en este proceso.

Asimismo, la incorporación de pequeñas cantidades de semillas activadas incorporadas en las ensaladas, también serán claves para realizar la transición a la alimentación viva.