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Entrevista
JUAN RODRÍGUEZ, DIRECTOR CORPORATIVO DE MERCADEO Y MIEMBRO DE LA JUNTA DIRECTIVA DE GHL
“Los rendimientos hoteleros se han moderado”

Con la apertura de tres hoteles de la franquicia Carlson Rezidor en la región (incluido Barrancabermeja), la compañía colombiana GHL Hoteles sumará 62 operaciones en 12 países de Latinoamérica. Hospitalidad & Negocios habló con Juan Rodríguez, director corporativo de Mercadeo y miembro de la Junta Directiva de GHL, sobre los proyectos en ciudades intermedias del país, los hoteles en Centroamérica y la desaceleración de la inversión hotelera en la región, entre otros temas.

- ¿Sorprendió la llegada de GHL a Barrancabermeja? ¿Cómo surge este proyecto?
- Dentro del programa estratégico de la compañía que concebimos hace cuatro años contemplamos crecer en ciudades intermedias de Colombia. En los últimos años llegamos a Yopal, Neiva, Villavicencio, Valledupar y ahora Barrancabermeja, el quinto hotel que se incluye dentro de esa filosofía de diversificación. Llegamos gracias a la invitación que nos hacen dos grupos constructores, que fueron los visionarios para desarrollar un hotel de primer nivel en Barrancabermeja, de la mano de la franquicia de Carlson Rezidor y su marca Park Inn by Radisson. ¿Por qué Barrancabermeja? Ante todo porque creemos que las inversiones son a largo plazo. Creemos que hay un potencial para diversificar y no depender totalmente del mercado petrolero. ¿Cómo lo vamos a diversificar? Con la segmentación que nos permiten recursos naturales como el río Magdalena y los cultivos de palma africana. Indudablemente, el petróleo también es un recurso que hay que tener en cuenta para volverlo un producto turístico, como se ha hecho en otras latitudes, como es el caso de Cerrejón.


- ¿Cómo llegó la nueva franquicia?
- GHL está certificado por los grandes jugadores globales de la hotelería. Trabajamos con Marriott, Starwood, Hilton y Carlson Rezidor, de manera tal que estamos poniendo el branding de acuerdo con las condiciones del producto y los avances de las negociaciones. En este caso incursionamos con Radisson porque, una vez que el grupo Royal fue comprado por NH, quedó libre un campo de marca para desarrollar. Con Radisson estamos abriendo en este momento tres hoteles: en Barrancabermeja, Santa Cruz de la Sierra y Guayaquil, nuestra quinta operación en esa ciudad. Hemos hecho un buen "match" con Carlson Rezidor; a ellos les interesa expandir su marca y les gusta el soporte de management de GHL.


- ¿Cuál es el hotel que tiene GHL con Marriott?
- Con Marriott ya estamos trabajando, lo que no significa que ya estemos operando.


- ¿Cuáles son las características de la marca Park Inn by Radisson?
- Es una marca middle scale. En nuestro argot es una primera clase select services. Tiene todas las características de una suite comfort bed; una habitación de 26 m2, amenities de primera clase, cama queen o king con certificaciones de colchones y lencería. Además, es una marca flexible en políticas de precios. Se asemeja en su rango al Four Points by Sheraton, Courtyard y Hilton Garden Inn.


- ¿Cuántos hoteles ajusta GHL con esta apertura?
- Operamos 62 hoteles en 12 países de Latinoamérica y el Caribe, incluyendo San Andrés y Curazao.


- ¿Y qué cantidad de hoteles se encuentran en la fase de implementación?
- Entre esos 62 establecimientos contamos los tres Radisson que están en la fase "opening". Próximamente se sumará el Four Points by Sheraton en Cuenca, nuestra primera operación en esa ciudad y la 13º en el vecino país, donde nos consolidamos como el primer grupo hotelero con facturaciones por más de US$ 50 millones anuales. En el segundo semestre de 2017 vamos a tener hoteles en Bucaramanga e Ibagué. En Bucaramanga está en construcción un proyecto con Parque Arauco de Chile, que aún no tiene marca y estará inmerso en un centro comercial. En Ibagué el hotel hace parte del proyecto Acqua, que también tendrá un centro comercial.


- Además del Park Inn, ¿cuántos hoteles inauguraron este año?
- Abrimos el Hyatt Place Managua, que es el segundo del proyecto de Centroamérica, y el Wyndham de Quito, un hotel de gran nivel. Se ha desacelerado un poco el crecimiento en comparación a otros años. En 2013, por ejemplo, llegamos a abrir 11 hoteles.


- ¿A qué atribuye la desaceleración?
- Hay más precaución por parte de los inversionistas. Es evidente que los rendimientos se han moderado y ajustado mucho. Las tasas de capitalización hotelera han bajado y hay fondos internacionales que ven más atractivo a Estados Unidos y otros países que a Latinoamérica. Hay un factor de desaceleración en la inversión.


- ¿Cómo observa a la economía colombiana?
- En cuanto al pasado y los hechos cumplidos, la devaluación del peso y la baja del petróleo afectaron porcentualmente la ocupación y la tarifa de muchos destinos, particularmente Yopal, Villavicencio, Bogotá y Cartagena, porque son ejes de la industria petrolera. Ecopetrol, que es la primera empresa del país, y toda la cadena de esa industria, marcaron un camino de ajuste de los presupuestos. En destinos petroleros hubo años con registro de 5.800 noches, y este año no llegamos a las 1.500. Con respecto al futuro, si el proceso de paz culmina exitosamente, confiamos en que se empiece a mover el turismo terrestre y muchos destinos de Colombia comiencen a tener otra vocación. Como dijo Piro Hernández, director de Desarrollo de Carlson Rezidor en Latinoamérica, en la inauguración en Barrancabermeja: "¿Quién se iba a imaginar que hace 20 años una marca estadounidense iba a estar poniendo una bandera en una zona roja colombiana?". Hoy es una realidad.


- ¿Cómo ve el mercado hotelero en Bogotá?
- La ciudad tuvo años muy interesantes de crecimiento de la demanda, con un 12% al 13%. Cuando la ciudad tenía entre 4.500 y 5.000 habitaciones, registraba un 10% anual de crecimiento. Hoy, con incrementos de la demanda mucho más bajos y la competencia de la economía colaborativa, las ocupaciones y tarifas se están resintiendo, y el panorama de la recuperación de la inversión es mucho mayor. Vamos a esperar y ver qué sucederá con el centro de convenciones Ágora, que tiene que convertirse en un dinamizador y jalonador de grandes eventos. De manera que el pronóstico para Bogotá es estabilizar los indicadores de 2016. Una gran meta sería del 65% al 67% de ocupación en hoteles que antes eran del 76%.


- ¿Cómo define el crecimiento de la hotelería low cost?
- Tiene su nicho y una relación beneficio-costo interesante para el turista y el mercado corporativo de escala media-baja. Hay espacio. Nosotros tenemos nuestra marca de bajo costo, que es GHL Style; nos ha ayudado muchísimo a entender ese nicho de mercado y poder ser rentables con tarifas de US$ 50, con proyectos diseñados desde el metraje. En Bogotá, en lo único que estamos en desarrollo es un hotel por la zona industrial de la Calle 80.


- Además de San Andrés y Curazao, ¿planean incursionar en la hotelería vacacional con el desarrollo de resorts?
- Por ahora nuestra línea estratégica es el desarrollo en ciudades intermedias en Colombia y el crecimiento en las capitales de Centroamérica y el mercado chileno, donde estamos volviendo los ojos nuevamente para hacer "takeovers". No lo puedo adelantar todavía.


- ¿Qué hace falta para que la industria hotelera en Colombia despegue?
- Seguimos con la fuerte necesidad de accesibilidad aérea y terrestre. Se debería revisar la política aérea del país para que no se dependa de elementos de bilateralidad. Ya llegamos a la última instancia por la vía legislativa, con un proyecto de ley para que se modifique esa situación. En segundo lugar, estamos instando al Estado para que reglamente la hotelería paralela o colaborativa. Es un modelo que está pasando por encima del régimen fiscal colombiano. Bienvenidos todos, pero con las mismas reglas de juego.