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PLATAFORMAS ONLINE
¿La pesadilla de los hoteleros?

Las plataformas de alquiler turístico han causado una revolución en la industria de la hospitalidad, mientras que su operatoria –de más de una década a nivel mundial– continúa sin un marco legal que las sitúe en igualdad de condiciones con la industria hotelera. Aun señalado por su informalidad, competencia desleal y falta de transparencia, el negocio ha ido mutando y cada vez suma más adeptos.

Una de las problemáticas que le ha venido quitando el sueño a los empresarios hoteleros en los últimos años es el crecimiento de las OTAS y plataformas de intermediación de alquiler turístico, un fenómeno que va de la mano con la mayor cantidad de usuarios con acceso a Internet, convertidos en auténticos protagonistas de sus consumos de productos y servicios.

Los reclamos por competencia desleal, falta de transparencia y vacío legal de esta actividad –en detrimento de la regulada industria de la hospitalidad– se hacen eco en los principales mercados turísticos internacionales.

La Asociación Europea de Hoteles, Restaurantes y Cafés (Hotrec) informó en su reporte anual 2016-2017 sobre sus gestiones para “desarrollar un mercado en línea justo y transparente para consumidores y proveedores… La falta de apoyo de plataformas peer to peer (P2P) para legalizar la llamada economía colaborativa no sólo aumentó la competencia desleal en el sector del alojamiento regulado, sino que también ha impedido su capacidad de inversión”.

Por otra parte, en el paper “Prioridades de política para una economía colaborativa responsable y justa” de 2017, la organización sostuvo que “la escala del alojamiento informal se ha disparado en los últimos cinco años –20 millones de camas frente a las 7,3 millones registradas en la Oficina Europea de Estadística (Eurostat)–, a través de plataformas P2P, casi sin ningún control. Esto ha provocado un aumento del costo de la vivienda y escasez en algunas ciudades, promoviendo la competencia desleal para las pequeñas y microempresas, y poniendo en riesgo el modelo de protección del consumidor europeo. Si bien ciertas ciudades han avanzado al abordar algunos de los problemas planteados por los alquileres de alojamiento privado a corto plazo, las autoridades continúan preocupadas por su eficacia y aplicación. Esto sólo se puede lograr a través de la cooperación responsable de las plataformas”.

El consultor Jordi Busquets, expresidente de la IH&RA y actual integrante del Board de la entidad, manifestó que en 2008 las plataformas casi no generaban reservaciones en Europa. En 2017 obtuvieron más de 500 mil reservaciones en detrimento de la caída en hoteles. El 44% de la oferta digital en París es informal, en Berlín es del orden del 50% y en Barcelona del 60%”.

“La situación de las OTAS y plataformas presenta, a nivel global, un panorama decididamente heterogéneo por la ausencia, entre otras razones, de un frente común y por un Estado-Nación que en gran parte mira de costado ambos temas, que requieren soluciones diferentes. El tema de las OTAS comenzó en 1996 y, en parte, la hotelería cometió el error de dejar en sus manos el manejo de su inventario. En el presente, hay más de 30 jugadores globales, aunque tres dominan gran parte del negocio. Por su parte, las plataformas se lanzaron al ruedo en 2006 y hoy existen más de 20 con presencia mundial, aunque una lidere y sea la más posicionada”.

“Se advierte una situación de diálogo más ecuánime con las OTAS, siempre en Europa, donde los conflictos de paridad tarifaria, opacidad respecto de los consumidores y para con los hoteles y uso de las marcas de los hoteles presenta algunos avances y ya se cuenta con legislación en la materia. En otras regiones casi no hay diálogo institucional y no han sido instadas a registrarse como empresas, circunstancia vital para ordenar el papel de la distribución de las experiencias turísticas. En cuanto a las plataformas existen algunos frágiles reconocimientos de organismos internacionales como la OMT y la OIT, aunque ello dista de lo mucho que ambas entidades podrían contribuir para lograr un ordenamiento global. Aquí, las mejoras se aprecian en Montreal, Toronto, Chicago, Portland, Nueva York, San Francisco, Barcelona, Berlín, Ámsterdam, Bruselas, Londres, Madrid, Sídney y Singapur. En la mayoría de los casos son acuerdos que aún no están sujetos a normativa alguna y han puesto más el acento en la regulación de la oferta que en el rol que detectan las plataformas en la comercialización del producto. El gobierno de Japón está decidido a regular el tema”, continuó.

 

VACÍO LEGAL.

En diciembre pasado, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea determinó que Uber debía responder como compañía de transporte y no como plataforma digital. El sector hotelero celebró dicho fallo, aspirando a que sirviera como antecedente y que las plataformas de alquiler turístico pasaran de ser consideradas simples empresas de intermediación a actuar bajo el paraguas de la legislación turística. “El Tribunal europeo dictaminó caracterizar a Uber como servicio público y, en función de ello, responder como empresa, pues una plataforma no debería ser vista como un `ente invisible´ que está en la nube y exenta de responsabilidades. La hotelería europea y mundial están ahora pendientes de que ese mismo Tribunal obligue a las plataformas a que exhiban información básica, para así controlarlas y hacerles cumplir las normas como acontece con cualquier actividad económica”, explicó Busquets.

En el mismo plano del contexto regulatorio, el consultor amplió que “es un error hablar genéricamente de competencia desleal, pues en algunos casos por existir un vacío legal estamos frente a una situación de informalidad. De manera sintética podría expresarse que en el caso de las OTAS habría que instarlas a inscribirse en el registro de empresas de viajes de cada país y con ello, tanto los consumidores como el resto de la cadena de valor de la actividad podrá actuar de oficio ante el ofrecimiento o comercialización de oferta informal. Por otra parte, es incomprensible entender por qué los Estados-Nación aún no se deciden a intervenir en el caso de las plataformas. Los acuerdos con los Estados-Ciudad al presente constituyen avances, pero no existen compromisos globales que contemplen aspectos como el consenso acerca del rol que juegan en la intermediación y, en ese sentido, contraer las mismas obligaciones y responsabilidades que los demás. Es diferente al caso del ordenamiento de la oferta, donde la sola intervención de los organismos competentes locales puede –como ya lo hacen en algunas ciudades– resolver el tema”.

“Cuando la informalidad existe, está demostrado que su presencia genera como mínimo precarización del empleo, aumento de los alquileres para la población local, comportamientos y conductas que afectan a los residentes y la evasión fiscal parece ser la columna vertebral de una situación que ya no admite postergación de solución. Algunos llegan a conformarse con la existencia de acuerdos con una plataforma en más de 200 ciudades respecto a la recolección del pago de una tasa; pero curiosamente ello no incluye las responsabilidades totales que deberían conllevar por intervenir en el proceso de distribución del producto”, finalizó.

Consultado sobre los reclamos del sector hotelero, Jordi Torres Mallol, director regional para América Latina de la plataforma Airbnb, respondió que “Airbnb está conformada por ciudadanos comunes y responsables que aportan valor a sus comunidades no sólo recibiendo viajeros, sino también cumpliendo con las obligaciones impositivas que les corresponden. Llevamos firmados 340 acuerdos impositivos en todo el mundo y hemos recolectado y remitido más de US$ 510 millones en nombre de los anfitriones. Cumplimos con todas las obligaciones que les aplican las regulaciones de cada uno de los 191 países en los que están presentes los anfitriones. Exigir a los anfitriones de alquileres temporarios –personas que en su mayoría sólo alquilan una propiedad– los mismos requisitos que a empresas hoteleras es lo opuesto a una regulación que fomente la competencia justa e inclusiva, ya que se generarían nuevas barreras de entrada a las personas comunes que quieren ofrecer sus casas y generar un ingreso extra”.

“En 81 mil ciudades hay anfitriones y en la gran mayoría la actividad se lleva a cabo sin ningún tipo de inconveniente. Cuando es necesario trabajamos con los gobiernos para encontrar soluciones adecuadas para cada ciudad y llegar a un modelo de regulación que se ajuste a sus particularidades. En Latinoamérica conversamos con gobiernos locales y realizamos acuerdos impositivos y de colaboración con México, Chile, Centroamérica y el Caribe. En la región –donde Airbnb opera desde 2012 con 300 mil anfitriones activos– en general el tono es positivo, y hay voluntad de compromiso y colaboración”, continuó.

Sobre el caso puntual de Argentina, Torres Mallol indicó: “En todas las urbes en las que hay anfitriones tratamos de mantener reuniones con actores locales relevantes como autoridades, cámaras empresarias y otras organizaciones. Somos muy conscientes de la oportunidad y responsabilidad de trabajar junto a todos los sectores interesados para desarrollar el potencial económico del turismo en los lugares donde están nuestros anfitriones”.

 

LA MUTACIÓN DEL MODELO.

Frente a un escenario en el que el alquiler de viviendas con fines turísticos es un fenómeno que ha llegado para quedarse, diversos grupos hoteleros –Wyndham Worldwide, Room Mate y AccorHotels a través de Onefinestay, entre otros– han comenzado a incursionar en el modelo del mal llamado “turismo colaborativo”. “Es inevitable, aunque no deseable que ello acontezca. Ya hay muchos casos de cadenas grandes o pequeñas, globales, regionales o nacionales que han realizado el salto de garrocha para abrazar una modalidad de negocio que asegura una mayor rentabilidad. Tan cierto es que, en los ámbitos internacionales, muchos colegas consideran que la hotelería no está en contra de las plataformas. Sólo reclaman a los Estados que les permitan actuar en las mismas condiciones que aquellas”, afirmó Busquets.
Por su parte, Airbnb –que en su primera década de operación cuenta con 4,5 millones de alojamientos en el mundo– busca captar mayor cantidad de huéspedes mediante la reciente incorporación de nuevas categorías: alojamientos vacacionales, alojamientos únicos, hoteles boutique y Bed and Breakfast. “En menos de un mes, más de 1.100 proveedores de hospedaje tradicional se contactaron con nosotros para ver la posibilidad de compartir sus espacios en nuestra plataforma”, precisó Torres Mallol.


MERCADO LOCAL.  


Paulo Lunzevich, vicepresidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra), a cargo del Departamento de Actividades Informales, analizó el sistema de oferta de alojamientos temporarios y su extensión a nivel nacional: “Hoy las plataformas de intermediación son una de las principales herramientas del sector para la comercialización de alojamiento. El problema es que el fenómeno de la intermediación hizo crecer en forma desmedida la oferta de alojamientos temporarios dentro del país, y esto claramente ha afectado a la evolución del negocio”.

“Existen lugares en los que la oferta en plazas equipara a la de hoteles y alojamientos tradicionales. Si tuviéramos que hacer un promedio, podemos afirmar que la mitad de la oferta es de alquileres temporarios. En la actualidad estamos trabajando en un registro. Nos proponemos crear un padrón nacional de alojamientos que permita no sólo que la autoridad tenga información y control, sino también que los usuarios puedan corroborar cuáles son los alojamientos que están en regla y cuáles no”, prosiguió.

Con respecto a la necesidad de regulación del negocio, el representante de la Federación sostuvo que “como lo estableció la OMT, creemos que son nuevas modalidades de intermediación y como tal es una actividad que debe estar alcanzada por todos aquellos aspectos que regulan la actividad económica argentina, ya sea en materia impositiva, seguridad social, cantidad de personal y registro de la oferta dentro de las plataformas. Entendemos que el tema tributario se resolverá una vez que se apruebe la nueva Reforma Tributaria, ya que estará contemplado este aspecto, por lo que estaría en vías de solución”. 

Tras aclarar que el concepto de economía colaborativa es una discusión saldada, dado que “la OMT ratificó su cambio su posición en el sentido de abandonar el uso de esta expresión para pasar a manifestarse acerca del papel de los servicios turísticos privados a través de plataformas”, Lunzevich expresó que la Federación ve con expectativas la entrada en vigencia de las normativas que fija que los sitios de Internet que prestan servicios en el país paguen IVA, y la visión de Airbnb de adaptarse al cumplimiento de la ley. De todas formas, Airbnb es una parte del problema. Hay otras plataformas en Argentina que ofrecen alquiler de alojamientos temporarios, lo que aumenta el riesgo de retroceder en el camino recorrido. Ya ha pasado, y pasa, que muchas de esas nuevas modalidades de alojamiento han servido para encubrir acciones delictivas relacionada con algunos aspectos que han sido ya superados por el sector hotelero a partir de la registración de sus pasajeros y de informar a las autoridades de seguridad de cada gobierno provincial y local, quiénes son nuestros huéspedes para evitar lo que tiene que ver con prostitución, prostitución infantil, trata y tráfico de personas, incluso narcotráfico. Todo esto ha vuelto a fojas cero porque se ha perdido la capacidad de identificar cuáles son los lugares de alojamiento y quiénes se alojan. No tiene que ver con una cuestión tributaria, sino por seguridad del destino”.

En relación a la regulación de viviendas con fines turísticos en los territorios provinciales, Lunzevich destacó el caso de Tierra del Fuego: “No sólo ha modificado la norma, sino también incorporó la oferta a los registros oficiales. Estamos evolucionando sustancialmente en Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Chubut y La Pampa, y se viene trabajando con Santa Fe, Chaco, Salta, Entre Ríos, Misiones y con algunos municipios de la provincia de Buenos Aires. La intención es traspolar esta experiencia realizada en la Patagonia a todo el país a través de la Fehgra. Además, hemos firmado convenios para profundizar los controles en la oferta informal de servicios hoteleros y gastronómicos con el MinTur y el CFT, y estamos avanzando con Jujuy. Nuestro plan de trabajo es firmar convenios con el resto de las provincias en el transcurso del año. Por otra parte, estamos trabajando con el relevamiento de toda la República Argentina sobre alojamiento temporario para determinar exactamente en qué sitios hace falta actuar, sobre todo teniendo en cuenta que a partir de la promulgación y dictado de la Ley Nº 27.221 todos aquellos alquileres por períodos inferiores a tres meses no son considerados contratos de locación, sino de hospedaje. Estas actividades tendrían que realizarse con un contrato comercial y no entre privados y estar alcanzadas por habilitaciones provinciales de los municipios y tributación, tanto nacional como provincial. En cuanto a las plataformas, les pedimos que presenten la oferta que está autorizada en cada uno de sus destinos”.

 

AIRBNB: EXPANSIÓN Y LEGALIDAD.

En el marco de la reciente cumbre de The World Travel & Tourism Council (WTTC), directivos de Airbnb aseveraron que sus números son alentadores, y confiaron en que no tendrán problemas en adaptarse para afrontar las imposiciones impositivas (ver recuadros).

“La plataforma de alojamientos está en pleno crecimiento en Argentina y colaborará con el Gobierno cuando entre en vigencia la ley que fija que los sitios en Internet radicados en el exterior que prestan servicios en el país paguen IVA”, declaró Chris Lehane, director global de Políticas Públicas y Comunicaciones de Airbnb. Y aclaró: “No tenemos aún detalles sobre la ley; no fuimos notificados. Pero siempre consideramos que debemos colaborar con los gobiernos y adecuarnos a las regulaciones que adopten. Ya resolvimos cuestiones similares en otros países”.

Al respecto, enfatizó que el 75% de los anfitriones argentinos que ofrecen alojamiento en el país hacen sus negocios a través del banco y la AFIP ya retiene parte de sus ingresos por Impuesto a las Ganancias.

El dirigente explicó que, con más de 31 mil opciones de alojamiento en el país –13.100 están en Buenos Aires–, Argentina representa el tercer mercado de la región después de México y Brasil. “Es un negocio muy diferente al hotelero; no necesitamos el 90% de ocupación. Se trata de anfitriones que buscan generar un ingreso adicional", indicó. Y detalló: “En 2017, el anfitrión típico argentino obtuvo ingresos por unos $ 33 mil al compartir su espacio 32 días al año”.

 

ESPALDARAZO PROVINCIAL.

A días de haber conformado una Oficina de Turismo Sostenible para fomentar las estancias alternativas y alejar parte del flujo de viajeros de los lugares masificados, como el centro de las grandes ciudades, Jujuy y Airbnb acordaron colaborar en la promoción de destinos turísticos y fomentar la actividad en zonas rurales y áreas naturales, como base del turismo sostenible.

En el documento se establece que las comunidades indígenas y campesinas locales que ofrecen productos y servicios de Turismo Rural Comunitario que adhieran a la plataforma, así como los destinos que no posean capacidad de absorción de demanda, serán algunos de los primeros con los que se trabajará en el marco de este acuerdo. Al respecto, se trabajará directamente con los líderes de las comunidades para poder identificar posibles anfitriones que puedan ofrecer sus viviendas a través de esta plataforma, y se los va a capacitar para que ofrezcan experiencias únicas y especiales con sabor local.

“Esta alianza con Airbnb es parte del plan de desarrollo turístico de la provincia. El turismo es uno de los pilares de la transformación de Jujuy porque es una industria clave para el desarrollo económico”, dijo el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales; mientras que afirmó que la actividad tiene el potencial para multiplicar las cifras actuales y seguir así creando empleo para sus habitantes.

 
FLASHBACK: DESEMPOLVANDO GANANCIAS

La martingala para comenzar a cobrarle impuestos a Airbnb (en realidad, a los que ofertan en la plataforma) fue la retención del Impuesto a las Ganancias, lo cual se legitimó desempolvando una resolución de 2000. “Queremos informarte que a partir del 1° de marzo de 2018 nuestros socios de bancos, proveedores de pagos, en Argentina comenzaron a retener y remitir el Impuesto a las Ganancias sobre transacciones en pesos, en los términos de la normativa emitida por la Resolución General 830/2000 emitida por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP)”, fue toda la comunicación oficial realizada, en este caso por parte de Airbnb.

En concreto, los bancos iniciaron la retención de tasas, que van del 6% a los responsables inscriptos hasta el 28% para los no inscriptos, sobre el dinero que se les transfiere a los propietarios de Argentina por el alquiler de sus inmuebles a través de Airbnb. Los monotributistas están exentos, aunque dependiendo de la cantidad de ingresos deberían modificar la categoría o pasarse a autónomos (+ $ 5.000 al mes), y así pagar el 6%.

AIRBNB COMIENZA A PAGAR IVA

Al cierre de esta edición el Gobierno reglamentó la ley que obliga a pagar IVA por usar en el país servicios digitales radicados en el extranjero, como Airbnb, Netflix y Spotify. De esta manera, los emisores de las tarjetas de créditos con las que se realiza el pago operarán como agentes de retención, por lo que agregarán el 21% a la cuenta en el resumen en el que conste la transacción. Así lo dispuso el decreto 354/2018, publicado en el Boletín Oficial.

Cabe aclarar que la norma entrará en vigor "a partir del momento en el que resulten de aplicación los listados" que elaborará el organismo.